Muy
despacio, mas cerca, mas oscuro, veo claro que no hay destinos dibujados ni
libros encantados contando una historia de lo que será.
Mil veces, desesperadas espaldas cargando a ciegas, cientos de años encubiertos en una
bolsa invisible sobre vos, llamas de maldiciones pasadas que se abren camino y
destruyen todo a cada paso, mientras tanto yo sigo cercada, sigo sin ver la
salida sin escapatoria, manos atadas ojos vendados y una necesidad desesperante
de volar, de volar todo por el aire, de prender fuego la mansión de ese pasado
maldito que solo me encadena, me deja sin aliento impotente y en cero
Creo que
debería entrar en silencio, con guantes en las manos, forzar las cerraduras,
Rosear cada cuarto, cada rincón de esa casa con gasolina , paso a paso, piso por
piso y mirar todo girando y recorriendo cada lugar con mis ojos perdidos y
recién entonces encender un fósforo y despedirme de lo que herede, pero que no
quiero mas cargar con su precio, lanzar la pequeña llama y dejar que todo
finalmente arda, que sea esta maldición purificada por el invencible fuego y entonces
salir, cerrar la puerta a mis espaldas y mirar escondida entre arbustos como
arde todo hasta el final.
Estoy tan
segura que las llamas se alzarían negras y chisporroteantes, porque no son solo cimientos
los que están desapareciendo, ahí hay mas, mucho mas y todos esos demonios
quiero exorcizarlos con la inmensa hoguera y recién cuando ya no quede nada,
después de oír los aullidos del mal, de las almas perdidas y oscuras, solo
entonces cerrar los ojos, suspirar y saber que a pesar de ya no tener nada de
nada, tampoco existen las cadenas ahorcándome.
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