domingo, 9 de septiembre de 2012

Karma


Muy despacio, mas cerca, mas oscuro, veo claro que no hay destinos dibujados ni libros encantados contando una historia de lo que será.
Mil veces, desesperadas espaldas cargando a ciegas, cientos de años encubiertos en una bolsa invisible sobre vos, llamas de maldiciones pasadas que se abren camino y destruyen todo a cada paso, mientras tanto yo sigo cercada, sigo sin ver la salida sin escapatoria, manos atadas ojos vendados y una necesidad desesperante de volar, de volar todo por el aire, de prender fuego la mansión de ese pasado maldito que solo me encadena, me deja sin aliento impotente y en cero
Creo que debería entrar en silencio, con guantes en las manos, forzar las cerraduras, Rosear cada cuarto, cada rincón de esa casa con gasolina , paso a paso, piso por piso y mirar todo girando y recorriendo cada lugar con mis ojos perdidos y recién entonces encender un fósforo y despedirme de lo que herede, pero que no quiero mas cargar con su precio, lanzar la pequeña llama y dejar que todo finalmente arda, que sea esta maldición purificada por el invencible fuego y entonces salir, cerrar la puerta a mis espaldas y mirar escondida entre arbustos como arde todo hasta el final.
Estoy tan segura que las llamas se alzarían negras y chisporroteantes, porque no son solo cimientos los que están desapareciendo, ahí hay mas, mucho mas y todos esos demonios quiero exorcizarlos con la inmensa hoguera y recién cuando ya no quede nada, después de oír los aullidos del mal, de las almas perdidas y oscuras, solo entonces cerrar los ojos, suspirar y saber que a pesar de ya no tener nada de nada, tampoco existen las cadenas ahorcándome.

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