jueves, 13 de septiembre de 2012
caballos
Fantasmas, espíritus
bosetados en las sombras, siluetas deslizándose
suavemente rozando sus contornos con el viento, es un sendero sin fin, es una
tierra desierta con sonidos sordos, es
un susurro y una canción de despedida.
A lo lejos
un puente que alberga antiguas eras en su vientre, un cruce al otro lado, un
pasaje secreto, que solo los seres de magia pueden hallar.
El cielo
eterno encierra sus bordes, un río suave de constante fluir cubre sus pies.
Con los
ojos entreabiertos y respiración muda acercándose con pasos lentos y confusos,
se detiene al borde del sendero, frente al puente enmohecido y comienza a
cruzar.
Lejos están
sus sueños, sus manos se estremecen, su vida titila intermitentemente, su corazón
esta desecho.
Despliega sus
alas abandonándose al destino, se entrega al silencio y así se convierte
finalmente en una melodía que se expande por los confines del universo.
Fin
domingo, 9 de septiembre de 2012
Karma
Muy
despacio, mas cerca, mas oscuro, veo claro que no hay destinos dibujados ni
libros encantados contando una historia de lo que será.
Mil veces, desesperadas espaldas cargando a ciegas, cientos de años encubiertos en una
bolsa invisible sobre vos, llamas de maldiciones pasadas que se abren camino y
destruyen todo a cada paso, mientras tanto yo sigo cercada, sigo sin ver la
salida sin escapatoria, manos atadas ojos vendados y una necesidad desesperante
de volar, de volar todo por el aire, de prender fuego la mansión de ese pasado
maldito que solo me encadena, me deja sin aliento impotente y en cero
Creo que
debería entrar en silencio, con guantes en las manos, forzar las cerraduras,
Rosear cada cuarto, cada rincón de esa casa con gasolina , paso a paso, piso por
piso y mirar todo girando y recorriendo cada lugar con mis ojos perdidos y
recién entonces encender un fósforo y despedirme de lo que herede, pero que no
quiero mas cargar con su precio, lanzar la pequeña llama y dejar que todo
finalmente arda, que sea esta maldición purificada por el invencible fuego y entonces
salir, cerrar la puerta a mis espaldas y mirar escondida entre arbustos como
arde todo hasta el final.
Estoy tan
segura que las llamas se alzarían negras y chisporroteantes, porque no son solo cimientos
los que están desapareciendo, ahí hay mas, mucho mas y todos esos demonios
quiero exorcizarlos con la inmensa hoguera y recién cuando ya no quede nada,
después de oír los aullidos del mal, de las almas perdidas y oscuras, solo
entonces cerrar los ojos, suspirar y saber que a pesar de ya no tener nada de
nada, tampoco existen las cadenas ahorcándome.
sábado, 1 de septiembre de 2012
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