Fantasmas, espíritus
bosetados en las sombras, siluetas deslizándose
suavemente rozando sus contornos con el viento, es un sendero sin fin, es una
tierra desierta con sonidos sordos, es
un susurro y una canción de despedida.
A lo lejos
un puente que alberga antiguas eras en su vientre, un cruce al otro lado, un
pasaje secreto, que solo los seres de magia pueden hallar.
El cielo
eterno encierra sus bordes, un río suave de constante fluir cubre sus pies.
Con los
ojos entreabiertos y respiración muda acercándose con pasos lentos y confusos,
se detiene al borde del sendero, frente al puente enmohecido y comienza a
cruzar.
Lejos están
sus sueños, sus manos se estremecen, su vida titila intermitentemente, su corazón
esta desecho.
Despliega sus
alas abandonándose al destino, se entrega al silencio y así se convierte
finalmente en una melodía que se expande por los confines del universo.
Fin
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