lunes, 14 de marzo de 2011
y eso que yo...
Es sabido que las puertas deberían cerrarse con candado una vez que se las atraviesa para quedarse tranquilo que ya no hay retorno, la vuelta siempre es tenebrosa, siempre se transita por pasillos en sombras casi vislumbrando la luz que se asoma por un cerrojo. pero no es bueno, no se regresa al mismo lugar de donde partiste y entonces volver a empezar ya no es suficiente pesa la espalda llena de recuerdos, mejor tirar el manojo de llaves y enterrar todo lo vivido hasta llegar a un nuevo comienzo, sin sentido, expectante, con ansiedad pero no tanta, con esperanzas pero no muchas y por favor sin expectativas, para que todo se transforme en asombro, para que cuando vuelva a ver tus ojos sean de nuevo la luz que encandila, para que una vez mas, sin repetir, tu sonrisa despliegue en mi alegría desvaneciendo el pasado, obnubilando el presente y alejando el futuro, manteniendo en vilo el segundo donde se construye el momento
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