Que lejos estamos a veces de nosotros mismos, que alienados de nuestro ser mas real, que ciegos y sordos que somos frente a nuestros gritos de auxilio…
Es tan frecuente que lo que deseamos sea tan alejado de lo que necesitamos…
Busco desesperadamente fascinación, hipnotismo y locura sin sentido por el mundo, y cuando esta todo eso frente a mis ojos no es suficiente, no calma mis inquietudes del alma, mi mente gira cada vez mas enérgicamente y no logro acallar mis pensamientos, mis deseos, mis sueños, mis esperanzas
Sin embargo es en la calma y la tranquilidad donde encuentro reposo, es en el fluir de un río manso donde descanso mis ojos, es en un amanecer despejado frente al horizonte donde encuentra paz mi alma alborotada.
Y busco y quiero y anhelo casi compulsivamente el caos, lo incierto, lo que pasa y nunca queda, lo que se escurre por mis dedos, pero no es ahí donde soy feliz, o si, soy feliz pero de una manera sublime, inconstante, desesperada, queriendo conservar lo que inevitablemente debe seguir su camino, vuelo por los cielos mas tempestuosos fascinada, pero nunca entiendo que hay que dejarlo seguir.
Y sin pensarlo, me siento apartada de toda la maraña de situaciones excitantes pero perennes, y justo ahí encuentro un remanso, justo ahí sonrío, sin expectativas, sin esperanzas y en consecuencia en ausencia de todo miedo.
Y mis turbulencias se aquietan y mis alas se deslizan suavemente en la orilla, y me pregunto si es así como debe ser, tan suave, tan…
Se silencian mis voces y encuentro calma, pero mis ojos ajenos a todo esto buscan sin cesar el cielo tormentoso, con su potencia que traspasa mis mas oscuros sueños y mis mas ocultas sensaciones de vértigo, de sobre dosis de adrenalina, que me deja exhausta y confusa, pero encuentro un extraño placer en todo eso, un ensueño mágico casi imaginario girando alrededor de un mar embravecido, espumoso, negro, con seres que viajen ocultos en su interior.
Voy flotando y me dirijo sobre las aguas directo hacia un destino aun mas negro que las aguas que sobrevuelo, y veo como bajo mis ojos, sumergidos en las aguas, sobresalen tentáculos negros de una criatura siniestra, desconocida, que no muestra su totalidad, y siento miedo, miedo de caer, de ya no sostener mi vuelo, y sigo avanzando hacia ese sitio tenebroso que esta muy dentro de mi, se que seguir implica sumergirme en mis infiernos, y siento un miedo paralizador y doy la vuelta, vuelvo a casa, ahí donde casi todo es conciencia, donde casi todo esta mas o menos en su lugar.
Algún día, una vez en la vida, voy a tener que tomar coraje y desplegando alas o sin ellas, dirigirme hasta el abismo mas oscuro que yace ahí, justo donde termina mi conciencia, donde empieza mi otro lado, mi sombra, mis mas profundo secreto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario