Es tan lindo cuando la vida te da mas de lo que pedís, o mas de lo que esperas, o justamente eso por lo que pasaste tanto tiempo buscando…si, si, hoy es una de esas noches donde nada extraordinario ni exaltante sucedió, pero me siento feliz, esa felicidad de lo cotidiano, de los amigos, de compartir, de encontrar una vez cada tanto, esos momentos donde simplemente estas, y no faltan las risas, ni las charlas, ni obviamente unas cervecitas, un poco de humanidad, o lo que yo creo que es de lo que se trata esto de transitar la vida, logrando unir lindos momentos, con linda gente, con lindas noches de recreación espontánea y de amistad, sin tensiones, sin prejuicios, ni vergüenzas, ni inhibiciones molestas…una velada de risas, horas que se van rápido porque las estas disfrutando sin siquiera darte cuenta, el tiempo pasando mientras vos te sentís muy bien…uf! que necesarias que son estas salidas, estos encuentros...
Personas que no saben tanto de uno, pero que te conocen, de alguna manera te intuyen y te aceptan y te disfrutan, como yo las disfruto.
Amigos de la vida, que van, vienen, desaparecen y regresan de golpe, para regalarte situaciones tan simples y tan básicas que logran deleitarte.
Pasando de las sonrisas a la risa, a la carcajada y al dolor de panza por jugar, como cuando sos chiquito…por que será que uno se olvida de lo mágico que es jugar?…
Conociéndome, se que soy una de esas personas a las que nunca le alcanza nada, siempre esperando algo mas, y hoy, inesperadamente, siento satisfacción, lo que fue, es lo que esperaba, y no necesito nada mas para sentir, que esta noche fue una noche como cualquier otra, pero que algo la hizo especial, y fue el estar, el compartir, el disfrutar, el vivir ese momento sin pensar, sin especular, tomando lo que la vida me estaba dando, y concebir esta noche como una gran y muy merecida sonrisa, de regocijo, agradecimiento y sencillez…
No hay comentarios:
Publicar un comentario